domingo, 6 de febrero de 2011

SOBRE LOS NEGADOS HIJOS DE CRONOS.-

Apago la ultima bombilla de luz.  La oscuridad se habia vuelto una sombra real. Atrapado en el ultimo destino de la imagen, quedo sumergido en las tinieblas -  que no eran mas confusas que aquello que llamamos realidad-. Intuyo como se disipaba el tiempo. Se sumergio en una realidad abstracta que parecia no tener fin ni principio.  Sintio una extraña sensacion de liviandad.  Las otras dimensiones tambien habian desaparecido.  No obstante, la nada que expandia su mente, le otorgaba una fuerza misteriosa, sobrehumana.  Su deseo se habia interpolado en el vacio como unsa poderosa energia.  Desde su cuerpo exento de todo vestigio material, podia ver todo aquello que anhelara, podia crear un mundo, que como piezas de ajedrez, encontraria caminos divergentes y determinadamente logicos, otros podrian soltarse, derramandose como desde un cubil de dados, hacia una existencia impredecible y aleatoria.  Comprendio entonces, la inutilidad del presente, la infructuosa prevision del devenir, la ilusion del pasado.  Entendio esa sutil diferencia que puede separar la pesadilla de los sueños.   Entendio al Universo desplegado como una tela de araña de infinitos hilos cruzandose en el oscuro vacio.      El no era el unico dios de esa vacuidad.  Todos los seres, animales, plantas, incluidas las rocas, cada grano de arena, cada particula de polvo, cada atomo de la atmosfera, emitian esos hilos, entrecruzandose, haciendose, gestandose, en infinitas hebras amnesicas.   La realidad era, entonces, un teatro de marionetas, regido por innumerables poderes que buscaban caminos a traves de la anarquia mas abyecta e impredecible.  Y sintio que el era el unico dios  que repetia la singular hazaña de tomar conciencia de ser Dios.  Podia repetir la experiencia del Sinai, o interpelar a Arjuna, amonestar a los discipulos de Zaratustra, afilar un cuchillo de pedernal, o transformarse en el vacio apocrifo por donde escapa la singularidad que precede a la muerte de las estrellas.   Descubrio que todo estaba contenido y replegado sobre si, como un papiro de in numerables vueltas, que no habia leyes inexorables, que el limite era el minimo deseo y que, a su vez, era el imponderable principio. Que cada afan era un dios, y que al mismo tiempo, la extinciom del deseo significara asimismo la muerte de un dios.      Atrapado en el irremediable presente del tiempo, sin arriba ni abajo, ni adelante ni atras, sin poder recorrer sus galerias, sus zotanos subterraneos, su altura ni su profundidad, vacio de ayer y de futuro. Irremisible hoy, a cada instante, hoy. Pero esa vacuidad y singularidad, ese oscuro ser que lo invadia , era la puerta.  Una puerta que llevaba a Dios, a ser un Dios.  La oscuridad, la esencia del vacio que todo lo es ,la indefinida mente del Cosmos.   Comprendio que el Uno era el infinito deseo del ser, el creador del Universo, el si mismo.   Comprendio ,que la verdadera luz se gestaba en las tinieblas.   Posiblemente y no metaforicamente, la realidad de la luz no era tal.   La realidad era un programa codificado por la propia naturaleza del Demiurgo, la gran serpiente emplumada, aleteando en el mar cosmico, esparciendo sus semillas.   El viejo chaman experimentaba elpoder de las tinieblas en donde se creaba la verdadera luz.   Capaz de hablar con sus propios fantasmas.  Comprendio que en el espectral vacio, nada es indiferente a las semillas de todas las cosas. Comprendio que el tambien era dios.

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