sábado, 25 de diciembre de 2010

HERO, EVENO Y EL GATO ROJO.

         Hero, Eveno y el Gato Rojo recorrieron los bosques talados y se internaron en la maleza que cubria las raices de las araucarias.    Buscaban al Gigante de los Pies de Hielo que habitala cumbre de las montañas nevadas.    El grande y fuerte Trauko, señor inmortal que camina apoyado sobre su baston de tejo, el cual se balancea con el fuerte viento que ondula las barbas rojizas del velludo Trauko.    El Gato Rojo era capaz de beber toda las aguas del rio.    Eveno podia escuchar todos los ruidos y las palabras que se decian al otro lado de la montaña, y con solo apoyar su oreja en la tierra, escuchaba como crecian las plantas; era un enano delgado y agil.    Hero , esbelto y temerario como un nahuel.    Toda empresa tiene su riesgo y Hero,se habia propuesto salvar a una princesa que -segun se decia- el Trauko habia congelado en su montaña.    Hero comenzo a tocar su melodia favorita en su violin de costillas y crines de caballo, no tanto para endulzar su camino, sino para atraer al monstruo y hacerlo salir de su caverna rocosa.    -¡O, oo,ooo, oom!- dijo alborozado el Trauko.     -¡Que buenas tenemos hoy!- ¿Quien anda por ahi? - exclamo con su voz de monstruo espeluznante y deforme.    Hero siguio tocando su kinkerkahue, y  de las crines pulsadas arrancaba calidas melodias que envolvian con un calido sonido que invitaba a mover los pies para danzar y danzar.    Frotando sus plantas heladas contra el suelo cubierto de nieve, hacia que se elevara la temperatura y pronto comenzaron a derretirse, y el monstruo quedo impedido de seguir moviendose     -¿Quien anda por ahi?- rugio y gimio    Eveno contesto: - ¡Queremos a la princesa nevada!-    -¡Ah! ¿Con que esas teniamos? ¿Y adonde te ocultas que no puedo verte?      - ¡No puedes verme porque soy tan pequeño y verde como una hoja de pehuen! ¡Entrega a la Princesa!, dijo Eveno.      -¡Oh! ¡Solo te la dare si mis pies vuelven a ser helados!-dijo el Trauko.    -¡Hecho!- gito Eveno desde el suelo.  Y Hero dejo de tocar su violin de crines y la nieve cayo y cayo y sus pies volvieron a ser como antes.     -¡Listo!-dijo Eveno- ¡Ahora damela! Pero los monstruos dificilmente cumplen con la palabra empeñada    -¡Ah, no!¡No te la dare hasta que cruces el lago Lolog y vengas hasta mi, a mi cueva de la montaña! Si puedes hacerlo, te la dare. ¡Buenas noches!-    Y el monstruo se oculto en la oscuridad de su caverna.   Los tres amigos decidieron que hacer tras discutir unos segundos. No podrian cruzar el lago profundo pues no tenian una canoa,pero si el Gato Rojo era capaz de beber las aguas de un rio, tambien podia beberse las aguas del lago Lolog.    Asi que toda la noche bebio y bebio y al amanecer cruzaron  la cuenca del lago seco y llegaron hasta la abertura de la siniestra y oscura caverna que con sus pilares de hielo congelados parecia una enorme boca abierta mostrando afilados colmillos.    Sin dejarse ver,ocultandose tras las grandes rocas,los tres amigos gritaron:    _ ¡Trauko!¡Ya es hora! ¡Estamos aqui! ¡Devuelvenos a la Princesa!      -¡Ah, no!- Dijo el monstruo-. solo se las dare si me dicen cual es su nombre!     Pero ninguno de ellos conocia el nombre de la Princesa, solo sabian de su proverbial belleza y de sus enormes ojos negros. No obstante gritaron:   -¡Ya te lo diremos! mientras discutian que hacer- ¡Ya te lo diremos!- insistian- para confundirlo.    Los tres amigos planearon.   Eveno acerco su oido al suelo nevado donde escuchaba picar y rebotar los copos de nieve y en el interior de la caverna que atravesaba la montaña  para salir al mar oyo muy claro la voz del monstruo que decia:     -No te dejare, ir Cuyen, ¡tu lo sabes!    Horas mas tarde los tres dieron cuenta al Trauko sobre el nombre dela princesa:      _¡Su hermoso nombre es Cuyen, porque su cara es redonda y blanca como la Luna! ;mas este, sorprendido, aun se resistia a  dejarla, porlo cual Hero comenzo a tocar su violin de crines.    -¡Oh! ¡No! ¿Por favor! ¡Que mis pies no se derritan!  ¡Llevense a su princesa!      Asi fue como los tres amigos rescataron a Cuyen y atravesaron el lago seco.  El monstruo se arrepintio de haber sido tan debil y comenzo  a perseguirlos. Pero una tormenta de nieve y viento comenzo a cubrir el lago. Hero no cesaba de tocar su violin hasta que estuvieron  lo bastante lejos del Trauko quien siguio ahuyando en la montaña, mientras su velludo cuerpo apoyado en un baston  de tejo, se balanceaba ondulando  su rojiza barba de mas de mil leguas.

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